Muere el paleoantropologo Jose Gibert

José Gibert Clos. Foto: EFE / JUAN FERRERASEl paleoantropólogo José Gibert Clos, fallecido en Barcelona a los 66 años, puso de moda en España la discusión científica sobre la evolución humana cuando anunció en 1982 que había descubierto el Hombre de Orce, un homínido según él y un équido según el grueso de la comunidad internacional.

Gibert, que falleció ayer en Barcelona, anunció que había encontrado los restos del primer poblador de Europa Occidental en el yacimiento de Venta Micena, en Granada, y lo bautizó como el Hombre de Orce.

Posteriores hallazgos, como el de comienzos de este mismo año en Tarragona, donde se halló el esqueleto de una niña de hace 2.000 años, constituyeron para el investigador la prueba de que se trataba de un humano y que era, por tanto, el primer poblador de Europa Occidental.

El director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH) y codirector de las excavaciones de Atapuerca (Burgos), José María Bermúdez de Castro, resaltó que la noticia de la muerte de Gibert es "muy triste" porque fue un hombre que "movía muchas cosas".

"Fue una época -hace 25 años- con mucha discusión y debate y se habló mucho de evolución humana. Promovió un congreso muy importante en Orce y consiguió que hubiera mucho movimiento y actividad científica, y esa es una aportación muy valiosa independientemente de si tenía razón o no".

Para el director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y también codirector de Atapuerca, Eudald Carbonell, la muerte de Gibert deja un gran vacío en la paleontología española por el gran conocimiento del fallecido sobre la evolución biológica en Europa.

En nombre de todo su equipo de investigadores, Carbonell explica en una nota que a pesar de sus discrepancias "en algunas cuestiones", compartieron "muchas horas de discusión científica". "Con su desaparición, deja un vacío muy importante en la paleontología española por sus numerosas aportaciones durante los años de trabajo intenso", añade Carbonell.

Gibert, natural de Valls (Tarragona), era doctor en Ciencias Geológicas, catedrático de Ciencias Naturales de los institutos de Montcada y Egara y, desde 1983, investigador del Instituto de Paleontología de Sabadell.

Según informó el alcalde de Orce, José Ramón Martínez, Gibert había manifestado a su familia su deseo de que a su muerte sus cenizas fueran esparcidas en el yacimiento granadino de Venta Micena.

El Ayuntamiento de Orce, localidad donde Gibert estaba censado y poseía una cueva, ha emitido un bando informando de su muerte y ha puesto a disposición de los vecinos un libro de condolencias.

1 Comentarios

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  1. Anónimo8:18 p. m.

    Soy un vecino de Huéscar, pueblo muy cercano a Orce, donde tanto trabajó el profesor Gibert, como le llamábamos allí. Lo conocí estando aún en el colegio y tuve la ocasión de hablar con él más de una vez, ya que mi padre, propietario de un taller de reparación de vehículos, le arregló varias veces el alternador de su lada niva blanco y el grupo electrógeno que utilizaba para trabajar en las excavaciones por las noches. Recuerdo que cuando le conocí, con ocasión de una avería de su lada niva, me prometió que volvería para regalarme un libro. Al año siguiente volvió y cumplió su palabra. Me regaló un libro sobre su trabajo en Orce y me lo dedicó. Hoy lo guardo con cariño y con mucho orgullo. Mi padre, agradecido, le regaló una bolsa de manzanas de nuestro huerto, que recibió con alegría. La última vez que hablé con él, hacia el año 2001, tenía una furgoneta blanca,cargada de azadas, espuertas, brochas, pinceles, etc. Era un domingo y fue a mi casa para llevarse el grupo, que le hacía falta ese día. Llevaba trabajando toda la mañana y estaba de tierra hasta los ojos. Recuerdo que hablando con mi padre y conmigo se quejaba con rabia de que a su hijo, en su tierra, Barcelona, le decían algunos a su hijo que su padre estaba loco, y nos explicaba cómo estaba convencido de su teoría del paso de los homínidos por Gibraltar. Se le podía ver en los pueblos de nuestra comarca en las fiestas patronales, en el mercado con las bolsas de la compra, paseando...Le recuerdo como un hombre muy educado, campechano, que se reía bastante, y muy agradecido. Me hubiese gustado estar presente en el momento de depositar sus cenizas en Venta Micena, donde encontró su famoso Hombre de Orce, pero su temprana muerte me ha cogido por sorpresa, lejos de Huéscar, trabajando en el Archivo General de Simancas, en Valladolid. Espero que los pueblos de nuestra tierra, especialmente Orce, sepan estar a la altura y tributen al profesor Gibert el homenaje que merece por su labor científica en Orce y por el amor que profesó hacia esa tan poco conocida tierra,tan lejana a la suya, donde se censó y tenía vivienda, y donde quiso descansar para siempre.
    Su memoria y el recuerdo de su labor no deben perderse.
    Desde luego quienes tuvimos la suerte de conocerlo nunca lo olvidaremos.
    Jesús Daniel Laguna Reche.

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